El minuto de silencio en El Sardinero dejó el fútbol en segundo plano para recordar a las víctimas del accidente ferroviario de Urda. Antes del encuentro entre el Racing y el Real Madrid, el estadio santanderino vivió un emocionante minuto de silencio por una tragedia que ha golpeado a toda España. Un recuerdo compartido por encima de los colores y dedicado a quienes perdieron la vida y a las familias que afrontan ahora un dolor irreparable. Titulares y suplentes se juntaron en el círculo central para recordar a los fallecidos.
El homenaje tuvo también presentes a Michel Pineda, autor del histórico gol del ascenso racinguista de 1993, y a los aficionados del conjunto cántabro fallecidos durante el último año. Una jornada de Todos los Santos marcada por la memoria, con el regreso del Real Madrid a Santander atravesado por el duelo.
La tragedia del pasado 28 de octubre en la localidad toledana ha dejado 69 fallecidos. Detrás del balance hay familias rotas, viajes que nunca llegaron a su destino y supervivientes que tendrán que convivir con lo sucedido. El homenaje del fútbol acompañó ese sufrimiento, pero las víctimas merecen además explicaciones completas y una investigación que esclarezca todas las responsabilidades.
Puente debe responder
El foco político está sobre el Gobierno y, especialmente, sobre Óscar Puente. El ministro de Transportes ha descartado dimitir y ha asegurado que puso su cargo a disposición de Pedro Sánchez, quien le pidió continuar. Mantenerse en el puesto obliga ahora a algo más que prometer soluciones. Obliga a explicar qué ocurrió y qué medidas impedirán que vuelva a suceder.
La investigación determinará las causas y las posibles responsabilidades técnicas. La exigencia política, sin embargo, no puede quedar aparcada hasta entonces. El Gobierno debe rendir cuentas sobre la seguridad ferroviaria y la respuesta a los afectados. Las condolencias son necesarias; la transparencia, también.
El Sardinero dedicó su silencio a las víctimas. Al Ejecutivo le corresponde aportar respuestas verificables, acompañar a las familias y actuar con la diligencia que exige una tragedia de esta magnitud.